¿Y porqué no?

Tiempo atrás, en la oficina, tomando un café y mirando por la ventana, me paré a pensar en nuestros vídeos de boda, para nosotros son piezas únicas, son momentos muy especiales de personas que confían en ti para que su día especial quede bien documentado, para que al paso del tiempo, cuando vuelvan a ver el vídeo de su boda, este les consiga trasladar a ese día y les evoque otra vez todas esas sensaciones que vivieron.

Pues bien, si nuestros vídeos son únicos para cada uno de nuestros clientes, ¿por qué entregar el material en una simple funda de plástico? Para mi era como no culminar el trabajo, está claro que lo más importante es el reportaje, pero el momento de la entrega y el momento de compartir con la gente que quieres esta pieza, debía ser especial, debía tener carácter, así que me dije… ¿y porqué no hacer una caja y una funda personalizada para cada uno de los novios?

Así fue como empezó la historia de nuestras cajas personalizadas, como día tras día el estudio de edición se ha ido trasformando en un taller de ilusión, ilusión en el montaje e ilusión dibujando y pintando las cajas personalizadas de nuestros “cliente-amigos”